Una analogía lúdica entre el vampiro y el Neo-Liberalismo
Mariana Garavito P & Maria Isabel Trujillo M
Profesora: Adira Amaya – Tutor: Miguel Bernal
Pontificia Universidad Javeriana
Formación Social de lo Humano
Fascinación, esa es la única palabra que puede describir el interés de las escritoras de este ensayo por los vampiros. Un encanto gestado en aquellas épocas cuando nacía la adolescencia y cuando empezaban a morir las princesas de cuentos de hadas. De repente la oscuridad dejaba de ser algo temible, se hacia interesante y se comprendían los secretos que oculta la luna. Aquel tiempo en que se aprendía lo que era trasnochar y que en el mundo había personas más malas que el monstruo debajo de la cama o dentro del closet.

Fue entonces cuando de los ecos del Conde Patula y todos los vampiros inofensivos presentados en la infancia es obsequiado de manos de Bram Stoker el verdadero y cautivador vampiro con todo su erótico y espantoso poder. Y tal como las victimas de esta figura oscura, las nuevas y habidas lectoras quedaron prendadas de la criatura nocturna. El día de hoy, esas aficionadas se enfrentan al reto de desarmar, al ser que las embrujó en busca de un paralelo entre ese, con todos sus encantos aparentes, y el neo- liberalismo con todas sus artimañas y artilugios. Todo ello para exponer al mundo aquella doctrina económica absorbente, manipuladora y egoísta, para de esa manera crear una conciencia y generar en algunos, los más receptivos, cierta inmunidad hacia la bestia encantadora.
De esta manera, se usa al vampiro como una luz para ver al Neo-Liberalismo como una radiografía. Así, mediante la analogía, son puestos al mismo nivel, son comparados, son analizados y son expuestos desde sus diferentes partes a través de narraciones macabras examinadas luego, bajo el lente de diferentes autores y desde la misma similitud buscando resolver las preguntas: ¿Por qué la victima corre a los brazos del vampiro? ¿Por qué la criatura oscura es tan cruel? ¿Existe algo que detenga al victimario? ¿Puede la victima escapar? Las respuestas se hallan en este recorrido: Freud y Brunner desconfigurados explicando porque la bestia es bestia, Skinner entendiendo porque cae la victima, Ignacio Martín-Baró dando a luz a un Van Helsing y Gergen y Maturana hablando de una victima que se hace señuelo para destruir al vampiro.

Así pues, presentamos al muerto viviente, de entre todas las criaturas malvadas y diabólicas, como la más bella de todas, lo cual hace la más peligrosa. El vampiro es, en apariencia, hermoso, inmortal, sabio y prometedor, pero debajo de esa apariencia lustrosa y pálida hay una fiera hambrienta, que haría cualquier cosa por la sangre, sin importar que su satisfacción dependiese de la muerte de otros. Tal cual son los iluminados del Neo-Liberalismo, empresas que lo único que les importa es vender y ganar, incluso a costa de la destrucción de otros países o de sus propias naciones. Pasando sobre las leyes o debajo de ellas. No importa si algunos han de morir para que sus beneficios se den, tal es el precio y es fácil de pagar. En silencio se paga, pues todo se puede comprar y todo se puede pagar, solo hace falta el dinero tal como lo concibe el Neo-Liberalismo.
Es entonces el dinero el dios y el astro del monstruo, como la luna del vampiro. Atrás han quedado los valores de unidad y colaboración, Thanatos ha vencido a Eros y triunfal danza sobre el cadáver de aquel. Así afloran ahora toda la agresividad y la lascivia, ya no importa el otro, este es sólo un producto más o un desecho, según su utilidad. Es entonces cuando se entiende que estos hombres son libres de las cadenas represivas de la cultura, de las que habló Freíd. Edipo saborea a su madre y asesina a su padre con gusto, sabiendo que la una le dio a luz y el otro ayudo a gestarlo pero ya no importa, pues ya no hay conciencia. Así, el empresario va detrás de sus deseos inspirados en mantener la oferta y aumentarla conforme se logra aumentar la demanda. El empresario hace y deshace todo lo que sea necesario con tal de ganar pues “todo puede ser un negocio” sólo hay que saber de donde sacar la tajada, y lo más importante, sacarla de manera que sea lo más grande posible.
Es entonces, cuando la regulación social, que permitió la convivencia desde los orígenes de la civilización es vulnerada bajo cuerda y ante las narices del mundo, y tal es el descaro que ya no importa lo que otros piensen, se diría entonces que el “si mismo” del que hablo J. Bruner, como la forma en que se cree que los otros ven al sujeto, simplemente ha sido desarticulado, desmaterializado; lo único que queda es un yo egocéntrico y la exacerbación del “mi mismo”, preocupado solo por su propio auto concepto, que se alimenta de la sensación de poder que le da destruir y ganar sin ser castigado. Esa es la personalidad del Neoliberalista, es Narciso que puede abrazar al fin su reflejo sin morir ahogado por su ego, alimentado por una narración individualista, donde los únicos hechos que importan son los propios y lo que se hace para lograr sus objetivos. ¿Existen otros? Qué mas da si existen, y si lo hacen es para ser usados.

Entonces, al entender esto, se comprende la magnitud de la bestia y un miedo profundo invade el alma, ya no es solo un vampiro, esa figura es insuficiente, el vampiro guarda cierta apariencia. Aquí introducimos a la narración analógica uno de los poderes que se le atribuyó a Nosferatu, la capacidad de convertirse en lobo. Es en esta transformación cuando los últimos y aparentes rastrojos de civilización son desgarrados como la piel y sale a la luz el pelo de la criatura voraz. Un ejemplo de tal transformación: cierta multinacional, que amasa millones de dólares al día con la venta de un refresco que la propaganda ha vendido como un néctar oscuro y que se ha llevado los mejores premios en publicidad, ¿quien diría que financia grupos militares al margen de la ley en un pequeño país subdesarrollado? O ¿quién diría que una multinacional puede gestar una guerra civil étnica entre dos tribus de un pequeño país africano para que mientras se mataban entre sí aprovechó para sacar cierto recurso apetecido y muy valioso de aquellas tierras?
Así pues el Neo-Liberalismo, siempre viste de gala pero que tiemblen las entrañas de la tierra cuando la piel que resguarda al lobo cae desgarrada o cuando la fina vestidura cae dejando a la luz el hirsuto y enfermo cuerpo. Entre tanto vende lo maravilloso, lo único, lo especial, aquello que supuestamente habría de acallar lo que Freud considero las tres fuentes de la angustia humana, vende pues productos que pretende controlar el clima, productos para mantenerse joven y sano y productos para tener relaciones estables y buenas. Pero lo que no dice, es que aquellas mercancías son solo respuestas superficiales y fútiles de la angustia, que simplemente la distraen creando la ilusión de satisfacción, pero no se puede tapar el sol con un dedo, en algún momento la ilusión se dispersa y en ese instante el mercado crea nuevos enseres para seguir engañando la inquietud.

Por lo tanto la angustia sigue allí, oculta entre las mascaras mientras que el sujeto se cree feliz, o puede decirse que lo es, en los termino que la propaganda le ofrece. Está contento siempre y cuando tenga opio para su ansiedad, mientras tanto, el sujeto consume y consume y para sostener el consumo el mercado usa la propaganda, que genera más compra. Y qué es esto, mas que el sujeto operando en el ambiente y el ambiente operando en el sujeto, ¿qué mejor ejemplo del condicionamiento operante que postulo Skinner? Es un ciclo simplemente complejo, el mercado produce enseres que la propaganda vende con promesas falsas o vacías alrededor de ellos. La propaganda promueve la conducta de consumo que es reforzada por una satisfacción momentánea que acalla las ansiedades básicas de las que hablo Freud resultado de los miedos gestados en la infancia y de los tabúes y tótems que construyó la cultura para regular a los humano; ironía esta, en la que unos son libres y bestiales, mientras otros son encadenados y sumisos.
De esta manera, el éxito en ventas estimula a los empresarios que continúan produciendo y vendiendo. ¿El costo? No importa, siempre y cuando los unos y los otros obtengan lo que desean. ¿Qué puede importar el desgaste humano y de la naturaleza, la contaminación, la pobreza, daños a salud etc, si el empresario tiene su dinero?. Lo mismo es para el vampiro, ¿qué puede importar una vida si obtiene la sangre para seguir viviendo? ¿Qué importa jugar con las esperanzas y angustias de la victima, si está al final se entregara? Y de hecho se entrega, ¿qué mejor promesa que la de la inmortalidad? Es ahí, donde el vampiro entra a jugar con el ansia, “te doy la inmortalidad” susurra al oído de la victima, pero no dice “te niego el amanecer y la luz del sol” en consecuencia, la victima temerosa de la muerte fría y solitaria se aferra su a victimario, se entrega, olvidando acaso que la muerte esta implícita en el “regalo” de su “salvador”.

Sin embargo, ¿por qué dejarse llevar por la consideración del ser humano como títere del ambiente y poseído por el espíritu secreto de sus pulsiones? ¿Quién dijo que todas las victimas caen? ¿Quién dijo que tobas habrán de caer? La aceptación de la impotencia frente a estos dos factores es la que ata al ser humano y la que le permite conformarse ante la manipulación. Como lo vio Martín Baró y lo promovió en su psicología critica, el hombre no es solamente una marioneta del ambiente ni de sus propias pulsiones, es obviamente afectado por tales factores, pero ellos no son determinantes, dejarse llevar por esa idea es lo mismo que caer en el error de Rousseau, es reducir al hombre a una criatura básica llevada por las corrientes del medio que terminarían devorándolo, creer es someterlo. En este punto entra Van Helsing, el cazador, aquel que puede desarticular el poder rompiendo los hilos invisibles que teje telequineticamente el vampiro para atraer a su victima, descubrir como se gestó el embrujo, es la mejor forma de atacarlo, de debilitarlo. No se puede cree que el hombre no puede luchar contra el medio ni contra su propia pulsión. Puede y esta obligado a luchar contra sus cadenas, inicialmente haciéndose conciente de ellas, haciéndose activo en la dirección de su desarrollo social y su vivencia, debe buscar romper sus cadenas, no recrearse con ellas. Así, como Van Helsing, hay que acercarse a la criatura para ver en las cuencas de sus ojos, la vida muerta y hay que rasgar el corazón, pues solo allí se puede ver la verdadera naturaleza del monstruo y acertar el golpe certero para hacerlo desangrarse y dejarlo morir.
Así mismo, junto a Matín-Baró encontramos, tal vez, la mejor forma de destruir al vampiro pues, ¿qué tanto del poder del mercado sobre los sujetos, o el del vampiro sobre su presa, no se debe a que tanto el sujeto como la victima creen en tal poder? ¿Podría ser todo esto sugestión? Como algunos expertos en eventos para normales afirman que ciertos fantasmas toman su poder, del miedo o la creencia que los mortales tienen en ellos. Es como si el miedo los alimentase ¿no es la creencia en esta manipulación la que hace manipulables a las personas? ¿Qué pasa cuando se deja de creer en el monstruo? Simple, entonces el monstruo ya no tiene poder, se deshace.

Eso es lo que sucederá cuando el yo moderno se destruya según las predicciones de Gergen, entonces simplemente los valores que el mercado vendía serán insignificantes para el sujeto y de repente las cadenas, que el mercado a llamado como necesidades adquiridas, volaran en mil pedazos pues el encanto no surtirá efecto, pues las promesas no corresponden a los intereses del sujeto, la propaganda se hace inútil y los mensajes subliminales se hacen reales. En ese momento la victima se hará manipulador de su propio destino al hacerse conciente, entonces romperá las paredes del laberinto que se le había trazado(el condicionamiento perderá la fuerza) y hará su propio camino, enfrentara su pulsión, vivirá con ella y entonces exorcizará sus demonios inconscientes. La presa acudirá al vampiro como llevada por el encanto, pero justo cuando esta enfrente de él, con una sonrisa irónica le dirá “ya no creo en ti” y entonces el viento de la noche se llevara los residuos del vampiro hecho polvo mientras el sujeto sigue su rumbo. Mientras que la victima, deja de ser victima y se constituye como un ser humano, recuperando su calidad para ser libre, recuperando su humanidad constituyéndose en un fin y dejando de ser un medio para la subsistencia del otro, como lo considero Maturana.
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Entonces, ¿será posible llegar al punto en el que el mercado simplemente abastezca las necesidades de la gente? ¿Será posible hacerse inmune a la propaganda? Es una posibilidad, todo es posible, luchar contra la predicción de Skinner e incluso reestructurar a Freud y a Bruner, Martín-Baró demostró que se puede, pero entonces ¿realmente importa si lo logramos? ahora que se desarticula el yo moderno y las relaciones están saturadas, ¿caerá el sistema por su propio peso?
Esta claro que combatir el sistema es imposible, por lo menos estando solos, aun así si existe una preocupación esto significa una falla en el sistema y es un primer paso de un camino largo de descubrimiento y destape. La ruta se abre, inicialmente por medio de la asignatura, (Formación Social de lo Humano) adelante queda el camino que se habrá de labrar por las propias manos, siendo ya no inconscientes criaturas sino aprendices de cazador de vampiros.

Pregunta entonces el pesimismo, quien dice que el sistema no creara una versión de si mismo que cobije a los inconformes y les de una ilusión de libertad, lo hizo antes, ¿por qué no lo podría hacer ahora?




















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